en Montaña

De pesca

No se  cuantos años hace de la primera vez que visite el valle de la Fuenfria, no lo recuerdo. Es algo tan nuestro que lo normal es recorrerlo varias veces al año y también dedicarle algún que otro vivac que siempre viene bien para purgar el alma. El ocaso todo lo cura, se cierra el ciclo del día y todo conspira para transmitir paz.

En la placida soledad de una cumbre, al atardecer, sin mas tareas que hacer que algunas fotos y prepararse el cobijo para contar estrellas, tratamos de poner en orden todo lo que abajo, en el valle nos quita el sueño, mientras en el mas puro silencio intentamos recuperarlo. Son estas ocasiones donde la fotografía mas se saborea. En calma, sin prisa, como el pescador que lanza el anzuelo esperando que un pez despistado engulla el cebo, con el pensamiento quien sabe donde, esperando, siempre esperando.

Allí estaba yo como un pescador en la cima de Cerro Minguete, con mi caña esperando una captura donde el color del atardecer transmitiera en la imagen lo que en ese momento yo sentía, paz mucha  paz.