en escalada

Bendito sexto grado

 Vivimos bajo la moda del grado, todo gira entorno a el. En la actualidad la escalada parece resumirse en eso, en encadenar vías de gran dificultad visitando paredes donde todo extraploma y repetir las rutas más duras de cada escuela. Pasear por los sectores más duros de boulder apretando en bloques extremos, y no es ninguna critica, he de reconocer que adoro a esos tipos que saltan de laja a romo como si nada. Yo intento imitarlos, pero no hay nada que hacer y desde mi humildad me encomiendo a San Paquete para que me acoja en el seno del sexto grado, que mirándolo bien tan poco se esta tan mal. Yo llamaria al sexto grado la clase media de la escalada, a la cual pertenezco por naturaleza. Las escuelas donde habitan estas lineas existen, lo puedo asegurar, la semana pasada visite una de ellas, la Mola de Montesa en Valencia y me resulto  atractiva a pesar de no poseer rutas complicadas. Precisamente ese es uno de sus encantos, junto a la cercania de escaladores y el calor de sus gentes. Esta escuela que a diario se convierte en un placer terrenal, el fin de semana se transforma en la algarabia materializada. Si, algún inconveniente tenia que tener. La dificultad asequible atrae a la clase media a la que pertenezco y a la que cada dia se suma mas gente. Este lugar, es solo una piedra del gran mosaico de zonas de escalada que inundan toda la Comunidad Valenciana. Roca excelente, buen tiempo y vías de calidad, algo lavadas en los sectores mas fáciles y perfectamente equipadas y a 50 metros del coche. Estos son los rasgos que dan forma e esta escuela y a todo lo que nos puede ofrecer, que no es poco.

Mientras recorria de un lado a otro la escuela, con la cámara tirando fotos o subido en alguna de sus vías no dejaba de resonar en mi cabeza la  frase de ” bendito sexto grado “, que al fin y al cabo es el pan nuestro de cada dia.